L'amic Xurri ens ha fet arribar aquestes reflexions que ens porten directament a la nostra infantesa i adolescència... Si vosaltres també teniu les vostres reflexions, no dubteu a fer-nos-les arribar.
HACER MEMORIA
Si alguna vez pruebas rebobinar una cinta de casete con un boli Bic una cascada de recuerdos fluirán sincinéticos al movimiento de tu mano. ¿Quién de los que ahora tenemos cuarenta no ha hecho este sutil movimiento? Es una de aquellas cosas que antes se hacían y que ahora simplemente son inconcebibles.
Somos de la época de "Nocilla qué merendilla". Pero de Nocilla de la dura, de la que rompía el pan al untarla, la de ahora regalima. Fuimos consumidores incondicionales de Yoplait, destapando yogures con la esperanza de conseguir otro gratis y, sin tiempo que perder, ir a buscarlo casi con el ansia -del que piensa que caducará si llegas tarde. Ahora los Peti suis se los zampan de dos en dos o de cuatro en cuatro y además alimentan como un bistec.
Algunos pasaron sus primeros años con un parche en el ojo y todos fuimos testigos del nacimiento del UHF. Crecimos con "La casa del reloj" "los chiripitiflaúticos" y "El capitán Tan". Ay! ¡Cómo echo de menos esos pechos fuera de Afrodita A.
Lloramos con "Heidi", "Marco" y con la noticia fatal que nos dio Bea: "!Julia, Julia, que Chanquete ha muerto!
Entonces, cuando nuestra conciencia se despertaba, nos moríamos por conseguir unos pantalones "Alton" y al ritmo de "miles de ermitas pequeñitas" esperábamos con ansia el fin de semana. Fuimos espigas doradas por el sol y conocíamos las rayas por los pantalones que nuestras madres se empeñaban en ponemos.
Después vino la música, música que fue testigo de nuestros primeros pinitos, música de la que se entiende: Pecos, Pedro Marín, Miguel Bosé, Janette, Perales ... y de la que no se entiende: Leif Garret, Beatles, Supertramp, Pink Floid y por supuesto Rolling. Fueron aquellos fines de semana discotequeros en los que las suelas de tus Yumas se consumían al son del "Bienvenidos" del incombustible Miguel Ríos.
Bien es cierto que hace veinte años que teníamos veinte años y que así sea hasta poder decir que hace cuarenta años tenía cuarenta, y Serrat que lo vea!
Alguien dijo alguna vez que al llegar a los cuarenta has leído el libro de la vida, en los siguientes cuarenta se hace el comentario. No he querido hacer memoria con nostalgia y pena, sino todo lo contrario con la alegría de poder contarlo, el cuento sigue.
Xurri l-VIII-2007